Look desenfadado Tweet
Acabamos de entrar en una de las últimas viviendas proyectadas por el estudio de Adela Cabré. Nos sorprende nuestra propia imagen reflejada en un precioso espejo, de un blanco roto y grandes dimensiones. De alguna manera, interpretamos este primer detalle decorativo como el deseo de los propietarios por ceder el protagonismo a las personas y no a los elementos materiales.
Pero, ¿cómo lograr ese efecto? ¿Cómo conseguir que los objetos que nos rodean queden en un segundo plano y, a su vez, no restarles el valor que también merecen? Cabré ha sido en este caso el hada madrina que supo dar respuesta a dicho planteamiento, interpretando las necesidades de una familia hasta plasmarlas con acierto. Un éxito obtenido, no a una varita mágica, sino gracias a su trayectoria profesional y a un estilo bien definido, aquél que le ha llevado a estar entre los nominados a la última edición del prestigioso premio "Andrew Martin Interior Designer of the Year".
El primer paso, y el más importante por ser el punto de partida, fue dotar a la vivienda de una personalidad propia. Para ello se optó por una “reforma integral, desde la redistribución del espacio hasta el último detalle decorativo. Nuestro objetivo era marcar dos zonas muy diferenciadas, la de noche y la de día”, señala la interiorista.
Lo que se pretendía era que toda la familia pudiese disfrutar con total libertad de los metros disponibles, sin restar privacidad a ninguno de sus miembros. Las habitaciones, grandes y espaciosas, así como los baños, el de la pareja y otro para los niños, consiguen la intimidad necesaria.
Para la zona de día la decoradora lo tuvo claro desde el principio porque su idea era “crear un espacio abierto en el que cocina, realizada en microcemento, y salón estuviesen integrados de manera óptica. Para establecer una cierta separación física nos decantamos por el uso del cristal transparente, evitando con ello ruidos y olores”.
En la zona del salón se diseñó una escalera reforzada con vigas de hierro que comunica el piso con la terraza. Esta escalera sirve a su vez como elemento decorativo ya que ocupa la biblioteca personal de los propietarios. El parquet flotante se eligió en “un acabado mate y gastado que acentúa la sensación de poca formalidad al conjunto”.
Sin duda, ésta es una vivienda que refleja el estilo de vida interpretado por Adela Cabré. Un estilo en el que la decoración obtiene su parcela lógica de protagonismo, aunque sin ir a contracorriente con las necesidades y particulares de cada familia.
G. Costa
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