
Viaje a las raíces Tweet
No hay nada como un buen comprador que reconoce el valor de una propiedad y quiere inmortalizar tanto su belleza exterior como la esencia misma de su historia.
Esto es lo que ocurrió con una hermosa finca centenaria en Mallorca, cuando sus actuales propietarios dieron prioridad durante la reforma al respeto que sentían por la arquitectura autóctona de la isla y la imagen elegante y natural que presentaba la vivienda. Sin embargo, mantener la esencia de lo antiguo no debe estar reñido con los avances actuales, aquellos que permiten una vida plena y cómoda en cualquier rincón del mundo.
Aunar ambos conceptos, ambas pasiones, no fue un reto complicado para Patricio Muñoz Alustiza, de Alustiza Arquitectura, un joven arquitecto que disfruta con proyectos como el que nos ocupa, por la inspiración nacida del pasado de la casa y por el desafío que le supuso adaptarla a los nuevos tiempos sin hacerle perder ”el alma”.
”Mi papel como arquitecto siempre consiste en respetar lo existente e interpretar su función en el momento actual, porque las personas pasan pero los edificios permanecen y sus nuevos habitantes tienen distintas inquietudes y necesidades”. Señala el arquitecto.
Con esta premisa como punto de partida, el primer paso fue llevar a cabo una total recuperación y saneamiento de la vivienda, para posteriormente desarrollar el trabajo en la distribución interior, ”buscando ampliar los espacios y fomentar la comunicación entre las distintas estancias de la finca, especialmente en la cocina, uno de los corazones más vividos de la casa y que se integra con maestría en el comedor de diario.”
La sensación de recogimiento y calidez se consigue gracias a la utilización de materiales naturales ”de toda la vida”, que comparten protagonismo con modernos equipamientos que fomentan el confort en cada una de las estancias. Un mobiliario actual y minimalista, ”pero con cierto aire nostálgico”, sugiere una mayor relevancia a los espacios, amplios y verdaderamente luminosos gracias a numerosos ventanales y puertas que dan acceso a jardines y patios exteriores.
Las hectáreas de terreno que posee la finca conceden a la vivienda una imagen idílica por su intensa vegetación y por el diseño del paisajismo, puramente mediterráneo en donde palmeras, agrupaciones de lavanda y buganvillas convierten esta casa en el escenario perfecto para las escapadas en familia. Un pequeño lugar en el mundo donde todos quisiéramos estar.
Laura Soto
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