
Un hogar intemporal, sofisticado y confortable Tweet
El interiorista Edward Church abre las puertas de su grandiosa residencia situada en el distrito 19 de París, cerca del parque des Burres Chaumont, una bonita zona de la ciudad habitada principalmente por artistas, escritores y fotógrafos.
La vivienda, construida en 1890, consta de cuatro pisos y un hermoso jardín y en ella se combinan con éxito el estilo de finales del siglo XIX con una arquitectura más contemporánea, dotándole de un gran encanto.
Para su reforma el diseñador ha optado por combinar simplicidad y elegancia, inspirándose en Asia, continente en el que vivía anteriormente. Los colores que predominan son los grises en un continuo contraste con crema, marrón y beige, sin olvidar el verde para crear espacios cálidos y fomentar la luz.
La estancia preferida de Edward Church es el salón debido a su diseño y a la selección de colores que atraen la energía positiva, y cuya luz varía dependiendo de cada estación.
Es precisamente en el salón donde encontramos un gran número de piezas de arte, como una estatua al que el decorador tiene gran aprecio, el buda de Laos, y de la que asegura ”no podría vivir sin ella ya que me proporciona calma y tranquilidad.”
A lo largo de toda la casa la decoración se completa con preciosas pinturas, esculturas y muebles de colecciones limitadas, firmadas por Ochre, Royal Copenhagen, Conrad Contract, Christophe Delcourt, Jean Rouille, Peachoo, Miranda Watkins, William Yeoward o incluso el propio Church.
Un continuo repaso al arte asiático, con cerámicas de Kyoto o caligrafías de Vietnam, así como esculturas rusas, da una idea del amor que siente Church por la variedad de su estilo y por su carácter cosmopolita.
Una filosofía que traslada incluso a la propia cocina, un lugar agradable para el descanso gracias al uso de tonalidades más fuertes como verde y naranja, que contagian alegría al primer instante, y en donde también se muestran piezas de gran valor.
A Church le gusta rodearse de objetos preciosos y que le evoquen sus gustos y experiencias, es por ello que a lo largo de las escaleras que conducen a las distintas estancias ha dispuesto un gran número de fotografías con historias propias y paisajes que le inspiran, tanto en su vida personal como en la profesional.
El dormitorio principal, pequeño y muy acogedor, conserva el estilo del diseñador: sobrio y elegante, moderno y confortable. Un duelo constante entre el pasado y el presente.
Adriana Escalada Barroso
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