
Vida en libertad Tweet
El interiorista norteamericano James Lumsden consigue convertir las viviendas de playa en auténticos refugios para sus habitantes, alejándose de la decoración convencional.
Ideales para descansar, disfrutar de un retiro familiar o pasar unos días inolvidables con los amigos, cada proyecto debe estar en armonía con las necesidades del cliente, siendo necesario transmitir confort todo el año, sin olvidar que el exterior cumple un papel importante en la vivienda. ”Vivir en la playa significa vivir el paisaje,” afirma Lumsden.
En una ciudad costera, el interiorista recreó un "Pied-a-Terre” en un piso 20. Un pequeño refugio con fantásticas vistas a la playa de las que disfruta su propietario cuando viaja allí por negocios. En la idílica Malibú, Lumsden tuvo una visión distinta, adaptando la casa a las numerosas escapadas que la familia hace en invierno pero especialmente para sus encuentros a lo largo de todo el verano.
James Lumsden asegura que una casa de playa tiene que ser diferente de la residencia habitual, haciendo posible la desconexión de nuestra rutina habitual y potenciando el relax y otras sensaciones que nos hagan disfrutar de unos días tranquilos. Para la casa de Malibú se sirvió de una decoración más tradicional, potenciando incluso cierto toque ranchero y ”aire folk” que la hace muy especial y ayuda a sus dueños a entrar en “un mundo diferente”, a tan solo media hora de su primera residencia.
Los materiales y elementos decorativos deben ser ante todo muy prácticos pero sin olvidar una imagen elegante. ”Hay que saber combinar los materiales fáciles, como los tejidos sintéticos, sin dejar de lado una imagen bonita y atractiva y, sobre todo, no siendo demasiado playero.”
Para el diseñador, una casa en la playa tiene que ser sinónimo de libertad: ”tu otro mundo”, donde las preocupaciones y las responsabilidades se dejen atrás, ganando protagonismo la inmensidad del océano y el paisaje natural.
”Recuerda cuando eras un niño en tu primer día de vacaciones. ¡Esa es la sensación que debe prevalecer!”
Texto de Guillermo CarballoFotos cortesía de Don Lewis
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