
Un sueño hecho realidad Tweet
En un ambiente relajado y bello, donde el susurro de la naturaleza y el rumor del río Dordoña son los únicos sonidos que rompen la quietud de este paraje francés, se encuentra una magnífica granja reconvertida por las interioristas Julie Berchtold y Samantha Harris en una acomodada vivienda, en la que los padres de Samantha pasan largas temporadas con el fin de evadirse de la rutina y las obligaciones que le sujetan al otro lado del Atlántico.
La casa no ha perdido la esencia campestre de la granja que en su día fue. En ella se refleja a la perfección ”lo esencial de la vida tranquila y apacible de épocas pasadas" y es que Berchtold Harris, la firma norteamericana que ha llevado a cabo la reforma, no deja ningún detalle a la improvisación. Su trabajo abarca desde la arquitectura hasta la decoración.
Entre sus más de cuatro mil metros cuadrados de verde y Naturaleza se emplaza la vivienda, que conserva su fachada original de piedra por donde las parras trepan libremente, convirtiéndose en el mejor telón de fondo para los púrpuras racimos de uva.
En el interior, la pureza del color blanco baña de luz toda la casa y sólo se ve interrumpida por las tonalidades castañas de la madera, muy presente a través de los elementos rústicos como las vigas, puertas y demás enseres originales conservados.
Los muebles elegidos son, en su mayoría, antigüedades del siglo XVI que plasman a la perfección la esencia vintage de la Dordoña local y la filosofía de este proyecto. Las telas aportan el toque de color y de modernidad que hacen de este antiguo granero un sueño hecho realidad.
Silvia Herrero
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