Cuestión de equilibrio Tweet
Philip Nimmo es de la clase de interioristas que disfrutan viendo el resultado de sus trabajos en los rostros de sus clientes, cuando éstos entran en sus casas y pueden contemplar el resultado final: “Me encanta observar que las personas se sienten felices cuando entran en su hogar.” Inteligente a la hora de resolver los espacios, este diseñador apuesta siempre por crear ambientes tranquilos y relajantes que exalten la personalidad de sus clientes.
El color es un componente básico para lograr lugares “únicos y magníficos”, siendo el negro y el blanco los tonos más explotados por el decorador, y en los que más confía a la hora de realizar un proyecto porque con ellos puede realizar diseños “tanto tradicionales, como modernos, o incluso futuristas” gracias a su magnífica versatilidad.
Su predilección por la belleza natural, el entorno y el preciosismo es notable. Para él, “las obras de arte son esenciales en la vivienda, porque le otorgan refinamiento y definen a la perfección el estilo de vida de su dueño”. Nimmo juega con ellas de forma inteligente hasta capturar su esencia con combinaciones inusuales de antigüedades y piezas contemporáneas.
Trabajador incansable y meticuloso con los detalles, hasta el punto de que siempre tiene en cuenta la configuración geográfica de la casa “para mejorar las vistas y maximizar la imagen del jardín”, el diseñador potencia en sus viviendas estancias idílicas, no deseando nunca que éstas se vean duplicadas.
Éstos interiores siempre desembocan en preciosos jardines, que se convierten así en “habitaciones exteriores” ideales para que la casa goce de un equilibrio perfecto. De esta forma, el propietario tendrá la sensación de vivir en un oasis de lujo y naturaleza.
Gonzalo Lastra
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